“Si no desarrollamos una esperanza de superación de lo que generó octubre, la rabia sigue haciendo su trabajo”

Manuel Canales, investigador de la Universidad Estatal de O’Higgins y doctor en Sociología analizó los cambios que ha experimentado Chile a dos años del estallido social. Destacó que hoy es un país menos autoritario, pero quedan pendientes temas clave como el cambio de la matriz de oportunidades que todavía subyace al privilegio.

Como una descarga de violencia expresiva, que dio paso a los cambios fundamentales que está viviendo Chile, recordó el doctor en Sociología e investigador de la Universidad de O’Higgins, Manuel Canales, lo acontecido el 18 de octubre del año 2019. Desde su perspectiva no se trata de una “fecha para celebrar”, aunque destaca que es el hito que permite que hoy exista una convención abocada a escribir una nueva Constitución para el país.

Canales califica el 18 de octubre como la descarga expresiva de una “emocionalidad reprimida por mucho tiempo, de la rabia contenida por un defraude, de una frustración masiva y sabida que encontró su forma de salir”. Añadió que “para entender el 18 de octubre hay que hacerse a cargo de 30 años de despolitización, 30 años sin educación cívica, en que se dijo que la política no debería ser algo tan relevante. Hoy sabemos que es muy relevante”.

“Fue una explosión que se hizo necesaria, que encontró en la gran marcha del 25 de octubre su momento de consolidación. Ese es el momento en que la sociedad se las ingenió para asimilar el proceso, conjugando lo duro del 18 de octubre con lo extraordinario del 25”, indicó el investigador.

A pesar de esto, Canales cree que “no cabe quedarse pegado en la escena de la rabia sin tomar razón de que hay que desplegar la línea de la esperanza. Si no desarrollamos una esperanza de superación de lo que generó octubre, la rabia sigue haciendo su trabajo y la rabia genera violencia expresiva”.

Para el investigador, las demandas ciudadanas del estallido siguen viviendo en la convención y en los cambios fundamentales que promueve. “Creo que hay que tener paciencia –advierte-, ya que son procesos largos. Es difícil, pero no se gana nada con la prisa (…) Octubre instala una crisis que presiona por cambios. ¿Permanece en la gente esa esperanza de cambios? Yo creo que sí, no flamea, pero ahí está todavía. Sigue en la constituyente e incluso en la presidencial. Sigue encontrando su forma, pero aún no logra su formulación final”.

Sobre el avance del proceso constituyente, Canales sostiene que a estas alturas existe “un consenso bastante extendido de los límites del modelo neoliberal para sostener esta sociedad” y se está avanzando en cambiar la mirada sobre los derechos fundamentales, ya que a diferencia de la carta magna que hoy rige, en donde se privilegia el individualismo, hoy el debate se esmera en señalar que “el grupo está contigo, nadie está aquí solo, somos una comunidad política, hay apego posible, no somos solos mercaderes”.

Otro punto a destacar es que hoy “Chile es radicalmente menos autoritario y discriminador de lo que era antes del 18 de octubre. Eso se percibe en la Convención Constituyente y en figuras como la de Elisa Loncón”.

El sociólogo finaliza su análisis comentando que aún está en deuda el debate sobre el cambio de la matriz productiva extractivista que impera en Chile, así como su matriz de oportunidades: “Los liberales chilenos viven sobre los privilegios (…) huele a edad media y feudalismo. El que quiera estar arriba que haga méritos y no que se apañe en el dinero del papá, la mamá o cualquier recurso que no es personal”.